"A PIACERE". FAHMI ALQHAI

F. de Concierto: 20 de Junio de 2014.
Hora: 21.30 hrs.
Lugar: Claustros de Santo Domingo

El nuevo disco de Fahmi, Alqhai, uno de los violagambistas más internacionales y más prestigiosos del mundo, también director artístico de uno de los festivales de música antigua más emblemáticos del país, el Festival de Música Antigua de Sevilla (FeMàs), será presentado en directo y por primera vez en ESPAÑA, el próximo 20 de Junio en el Patio de los Claustros De Santo Domingo, en Jerez de la Frontera, dentro del II CICLO DE MÚSICA ANTIGUA, que organiza Escena Lírica Producciones, en colaboración con la Delegación de Turismo, Cultura y Fiestas de Jerez.

Ya se pueden reservar las entradas llamando al teléfono 601 020725, o a través del correo electrónico comunicacion@escenaliricaproducciones.com.
También podrán adquirirse próximamente a través del portal www.interentrada.com


Instrumento dominante, en sus infinitas variantes, del panorama musical europeo durante siglos, el declive de la viola da gamba junto al del mundo aristocrático de finales del siglo XVIII no sólo la condenó a una larga época de oscuridad sino que fijó en el imaginario colectivo una determinada estética, la de su última etapa de esplendor en la Francia de Luis XV: un instrumento íntimo, decadente y melancólico; y tal imagen sigue aún vigente en la actualidad como su esencia primera.

Sin embargo –sin obviar, claro está, el atractivo de esa estética, ese repertorio y su modelo del instrumento– suele quedar en un segundo plano la infinidad de tipologías, estilos interpretativos y repertorios que asumió la viola durante sus casi tres siglos de reinado: entre sus inicios asociados a los música morisca en España y el virtuoso repertorio berlinés del XVIII, pasando por las disminuciones italianas y el repertorio popular inglés del XVII, la viola se prestó a todas las formas, tamaños, orgánicos y afinaciones imaginables: desde el pequeño quinton a los grandes violones; del cantable jeu de mélodie a los ricos acordes del jeu d"harmonie; desde la lyra viol y sus infinitos settings a la resonante viola de siete cuerdas de Sainte-Colombe; desde el repertorio a solo al papel de continuista, al consort inglés, los conjuntos mixtos con violines alemanes, los dúos a voces iguales, los conciertos con orquesta...

Posiblemente fue esto lo que me atrajo más del que sería mi instrumento: que nunca hubo uno igual al otro, que nunca se estandarizó, que nunca se dejó domesticar como ocurrió con los demás que se estudian hoy en los conservatorios. No hubo sonoridad, clase social o estilo musical al que la viola fuera ajena, y más que de un instrumento tendríamos que hablar de todo un mundo de instrumentos: así nos lo revela la iconografía histórica, esto es, las decenas de pinturas y grabados que la retratan, en los que jamás se repite un modelo. Apenas encontramos entre ellas más rasgos invariables que ser viola (un instrumento de arco) y da gamba (tocado entre las piernas), y los demás mutaban de ciudad a ciudad, del palacio a la calle, de músico a músico.

Las generaciones de violagambistas de la segunda mitad del siglo XX, con el padre de la viola da gamba moderna, Jordi Savall, como vanguardia y faro, recuperaron muchos de esos mundos y sonoridades y la prepararon para asumir sus capacidades como miembro de pleno derecho del instrumental contemporáneo: erróneamente percibida en ocasiones –tristemente tantas veces por los propios violagambistas– como instrumento técnicamente limitado respecto a otros, por el contrario es mucho más flexible y potencialmente tan completo y complejo como cualquiera de ellos, a los que no necesita imitar pero con los que sí puede, y debe, competir.

A nuestra generación de violagambistas corresponde romper barreras –seguramente más mentales que reales: sólo el perseverante trabajo puede demostrarlo– y entregar a la siguiente las herramientas técnicas y la valentía artística que eliminen de una vez para siempre cualquier atisbo de complejo de inferioridad, muchas veces disfrazado de misticismo y esoterismo, sin renunciar por ello a la singularidad de un instrumento lleno de recursos particulares. La viola canta, la viola acompaña su canto; la viola llora, se queja y sufre, pero la viola también grita, rasga y duele; es sol y luna, día y noche… Eso sí: para ver, sentir y sacar del instrumento toda esta gran paleta de colores hay que definitivamente salir de la cabaña de Sainte-Colombe –no quiero decir olvidarla– y mirar un nuevo horizonte donde nuestro destino sea el arte tout court, la música sin apellidos, y salga de nosotros la necesidad primera del músico: el amor por esa maravillosa musa que es la viola, la fusión con ella para transmitir bellezas y emociones.

Es, en fin, mi deseo con este CD que la viola contemple desde su particular perspectiva repertorios lejanos en el espacio y el tiempo sin autolimitaciones artísticas ni técnicas, explotando a fondo sus recursos: desde la música del XVII español al repertorio más clásico de la viola francesa, pasando por Bach y Rameau y proyectándose hacia lo popular y la música actual, el modelo de viola más apropiado a cada repertorio nos da la llave para penetrar en las mil sonoridades escondidas en nuestro instrumento. Una actitud más abierta tal vez nos permita romper alguna barrera y dar junto a él un paso más allá, con la esperanza de que la viola siga el camino de su crecimiento y que no vuelva a caer en otro largo y lóbrego olvido.

Fhami Alqhai